miércoles, febrero 13, 2008

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El Nacional, Vespertino Dominicano

POR RADHAMÉS GÓMEZ PEPÍN
Puede estar seguro el presidente Leonel Fernández de que en nada favorece a su lucha reeleccionista lo que dijo ayer en el programa de César Medina con respecto al desastroso desagüe de la presa de Tavera.

El Presidente cuestionó hábilmente la calidad de profesionales calificados, ignoró el informe de la Comisión de Santiago que ellos integran y preguntó quién la había designado. Exactamente los mismos argumentos inconsistentes de los políticos que lo apoyan. Creo que la Comisión nació del seno de Santiago como respuesta al grupo investigador designado por el Poder Ejecutivo y que encabeza el secretario de las Fuerzas Armadas.

Esa comisión oficial todavía no ha dicho ni pío con respecto a lo que ha hecho en dos meses que tiene de designada y la de Santiago, que nació días después, ya divulgó un informe que nadie ha podido rebatir profesionalmente.

¿Quién designó esa Comisión santiaguera? Los mismos que, en otras circunstancias, se han ido agrupando al través de la Historia para defender sus intereses y hasta para representar a personas y grupos con los cuales nunca han consultado.

Los mismos fundadores de La Trinitaria a nadie consultaron para luchar por lo que luchaban, y todos sabemos que encontraron pleno respaldo para sus afanes independentistas, y se inmortalizaron.

Nada nuevo estoy diciendo al recordar que las comisiones designadas desde el Palacio Nacional han estado desacreditadas desde hace largos años, porque casi ninguna ha cumplido con lo que se puso a su cargo.

De hecho, el pueblo sospecha que cualquier asunto encargado para investigar a una comisión oficial, va para el zafacón.

Y eso ha sucedido con la designada para determinar lo que se hizo en Tavera y que costó no sólo la pérdida de centenares de millones de pesos, sino un número indeterminado de muertes, pero cerca de las cien.

Entonces por eso es que surge la Comisión de Santiago, porque esa ciudad tiene entre sus habitantes la capacidad suficiente para hacer el trabajo que hizo, contrario a lo que sucedió en Jimaní, en donde hace años las aguas desbordadas causaron algo similar o peor que lo de Santiago...y como si nada.

Es evidente que los santiagueros no querían que se repitiera con ellos, en 2008, la amarga experiencia de Jimaní en 2004 y por eso se sienten bien representados en la Comisión.

¿Que hay políticos en ella? ¿Y qué? ¿Cuál es la parte política de su informe? ¿Se ha gastado alguien en el Gobierno siquiera un tiempecito para leerla?

Seguro que no. Es mejor coger por la tangente, utilizar recursos para divulgar necedades y tratar de que el tiempo lo borre todo. Ahora, sin embargo, tengo la seguridad de que no sucederá de esa manera.

Sin olvidar que no todo termina el 16 de mayo ni el 16 de agosto. A lo mejor será entonces cuando comience.

rgomez@elnacional.com.do

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