miércoles, febrero 20, 2008

Cuba después de Fidel

Sin importar la posición ideológica del espectador, fidel castro ruz representa el símbolo de la rebeldía contra las fuerzas hegemónicas del mundo

Por
Ramón Alburquerque / El Caribe
Estoy en Cuba, donde La Habana amaneció aturdida este 19 de febrero, tocada por un viento suave, naturalmente estremecida por la noticia del retiro del comandante en jefe de una revolución, que se define única en el mundo, aunque se enmarca a sí misma en la corriente socialista.

El hombre que dirigió Cuba por cincuenta años deja el poder a su hermano, al frente del Partido Comunista, del consejo de estado y del consejo de ministros.
El líder que se convirtió en voz de los pueblos explotados, de las razas ultrajadas, y una especie de libertador de patrias en África y América, en fin, una voz de grandes causas universales.

Sin importar la posición ideológica del espectador, Fidel Castro Ruz, representa el símbolo de la rebeldía contra las fuerzas hegemónicas del mundo.
Él y el Ché Guevara son los dos íconos de mayor trascendencia después de Cristo en la historia de la humanidad. Este hombre se dedicó a defender los pueblos oprimidos de la Tierra. No respetó continentes, voló sobre las fronteras y habló el lenguaje universal de la solidaridad.

Sin compartir nosotros el fondo ni la ideología que presidieron sus afanes y que llevaron su patria a un retroceso económico de cinco décadas, el orgullo ha guiado a este hombre hasta creer que liberó su nación nuevamente.
Fidel será para el mundo un ejemplo de persistencia, un caso único de audacia, porque enfrentó una fuerza superlativa dotada de los mayores avances tecnológicos con más coraje que hombres, con más decisión que armas, se aventuró a desafiarla, se burló en ocasiones, le llamó cobardes, genocidas, pero a pesar de estas afrentas, no se animaron invadirle.

El comandante Fidel disfrutó de un tenso respeto inverosímil, de una estabilidad paradójica, aunque arrastrando sus conciudadanos a una existencia de inmensos sacrificios, donde pacientes de complejas cirugía suelen arribar a importantes centros médicos en carretones tirados por caballos, como en los tiempos medievales.

En noviembre del 2005, Fidel planteó públicamente el análisis de su separación del poder, pero la sociedad cubana a penas le escuchó, sobrecogida de espanto, y de dolor, al presentir el término de la vida de su líder singular.
Aquel anuncio apenas se anticipó al súbito agravamiento de su salud, en julio del 2006, desde entonces, Cuba se prepara mientras Fidel publica sus reflexiones. A partir de aquel susto, nada ha sido igual, y con razón, el comité central de su partido único, sopesa el nuevo equilibrio de factores que sostienen su amada revolución.

Ramón Alburquerque es presidente del PRD

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