jueves, febrero 21, 2008

La columna de Miguel Guerrero

Por Miguel Guerrero / El Caribe

Las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional sobre el gasto público confirman las denuncias de la oposición acerca del uso de los recursos del Estado a favor de la candidatura del presidente Fernández y el criterio de los organismos financieros al respecto.

Y evidencian nuestras enormes debilidades en el plano institucional, en vista de que nada puede hacerse para evitarlo. La composición misma del elenco de campaña del mandatario es una muestra suficiente.

Todos los altos cargos del gobierno están hoy, con muy escasas excepciones, inmersos de lleno en actividades proselitistas, en detrimento de sus obligaciones oficiales.

Los efectos de la reelección presidencial trascienden el ámbito político y alcanzan dimensiones que ponen en entredicho la independencia de otros poderes, como es el caso incluso de la Justicia, porque no existen ya dudas sobre la subordinación del Congreso, controlado por una mayoría oficialista.

Hace apenas unos días, el señor Ucelli, analista internacional del banco de inversión B&S, formuló una insólita predicción relacionada con el escándalo de la Sun Land.

Escribió que existían pocas posibilidades de que la Suprema Corte de Justicia se pronunciara antes de las elecciones sobre la demanda de inconstitucionalidad elevada por el Partido Revolucionario Dominicano y Foro Alternativo.

En vista de ello, decía, el gobierno tendría tiempo para saldar los cuatro de 19 pagarés pendientes, vaticinio éste que dejó atónito a los analistas dominicanos puesto que el gobierno negó primero la existencia de esos compromisos y dijo luego que no le correspondía honrarlos.

Es de iluso pretender que en las actuales circunstancias el gobierno acepte ceñirse el cinturón firmando otro trato con el FMI.

El presidente prefiere tener las manos sueltas.

La reelección y el metro son y han sido sus prioridades, no el país.

Miguel Guerrero es escritor y periodista
mguerrero@mgpr.com.do

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