sábado, noviembre 10, 2007

Javier, cuando un amigo se va

Javier Gonzalez era un amigo sin reservas, completo, solidario. En todas las situaciones su apoyo era total y sin condiciones. Mocano ejemplar, amaba la vida y le gustaba siempre ayudar a los demás. Hasta siempre, amigo

Por Euri Cabral / El Caribe


Las Vegas, Nevada. La noticia de la muerte de mi amigo y hermano Javier Gonzalez la recibi mientras disfrutaba el éxito de Juan Luis Guerra, otro gran amigo y hermano que fue la figura principal de los Premios Grammy.

Mi alegría se sintió afectada por haber perdido a quien significó mucho en mi desarrollo como profesional de los medios y parte de un proyecto social y humano para la redención de nuestro pueblo.

Javier era un hombre de acción y de visión estratégica. Fue el pionero del desarrollo de los medios de comunicación dominicanos en la ciudad de Miami y uno de los soportes económicos principales del proyecto presidencial del doctor Leonel Fernández, cuando este todavía era un simple jefe de prensa del PLD.

Seguidor sin límites de Juan Bosch, su visión y su intuición política lo llevo a convertirse en una de las principales columnas del proyecto político que llevo a Leonel Fernández al poder en 1996 y lo hizo retornar nuevamente en el 2004.

Cuando en el 1995 me fui a Miami junto a mi familia a vivir por casi seis años, Javier fue un soporte y estímulo permanente para seguir ejerciendo con dignidad mi trabajo como comunicador y para poder enfrentar con éxito esa nueva realidad.

Sus opiniones, su apoyo, sus consejos, sus recriminaciones, en fin, todo lo que compartíamos de manera cotidiana era parte de ese crecimiento que experimentamos los seres humanos cuando encontramos la ayuda y el consejo de hombres de la dimensión, el coraje y la visión de Javier.

Javier era sencillo y sincero. Humano y solidario. Amigo y hermano. Visionario y pragmático. Audaz y preciso. Sus palabras eran torrentes de sabiduría y retos para alcanzar sueños e ilusiones.

Su casa era el refugio más digno para construir proyectos de esperanzas que crecían como arenas en el mar.

Era un hombre de confianza tanto de Leonel Fernandez como de Danilo Medina, a los cuales consideraba sus hermanos. Solidario a carta cabal y compromisario sin máculas de los acuerdos contraídos, muchos lo vimos crecerse ampliamente cuando esos dos grandes dirigentes se reunieron en su casa después de la convención interna del PLD.

La muerte de Javier nos sorprende y nos duele a todos. El pasado domingo el presidente Fernández me preguntó por él y le dije muy alegre que Javier estaba superando la difícil situación de salud que vivía ya que había recuperado su sonrisa y ánimo. Jamás pensé cuán cerca estaba el no poder volverlo a ver con vida.

En este momento de tanta tristeza y dolor, quiero extender junto a mi familia el brazo solidario para con Clarisa, su esposa, y sus hijos Claribel y Javier Antonio, y pedirles que acerquen sus corazones a Jesús para poder superar con amor este difícil momento que los embarga.

Javier, amigo, hermano, estimulo y guía, espero que la gracia del Dios todopoderoso haya completado tu alma y tu vida.

Javier, “cuando un amigo se va queda un espacio vacio” que nos llena el alma de tristeza. Javier, hasta siempre.

Euri Cabral es comunicador y economista
eurizina@hotmail.com

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