martes, noviembre 07, 2006

El voto castigo de los hispanos

El informe de Oppenheimer

ANDRÉS OPPENHEIMER

-DE EL LISTIN DIARIO, MATUTINO DOMINICANO-

Sin duda, habrá una rebelión de los votantes hispanos contra el Partido Republicano del presidente Bush, entre otros motivos por su apoyo al absurdo muro fronterizo que acaba de aprobar. Sin embargo, este voto castigo podría no darse en las elecciones legislativas de este martes, sino en las presidenciales del 2008.

A juzgar por lo que escuché de varios encuestadores, hay diferentes motivos técnicos por los cuales el eslogan ‘’hoy marchamos, mañana votamos’’ entonado por los cientos de miles de hispanos que manifestaron meses atrás en varias ciudades norteamericanas no se traducirá en una avalancha de votos hispanos en estas elecciones legislativas.

En primer lugar, ha habido muy poco tiempo para una registración masiva de hispanos por parte del Partido Demócrata desde las manifestaciones de abril y mayo contra proyectos de ley presentados por legisladores republicanos, que pretendían entre otras cosas considerar como delincuentes a todos los inmigrantes indocumentados, y expulsarlos del país.

La agencia The Associated Presss reportó la semana pasada que aunque los organizadores de las marchas esperaban registrar 1 millón de nuevos votantes nacidos en el extranjero, hasta ahora sólo han logrado registrar a unos 146,000.

‘’El proceso de naturalización de los nacidos en el extranjero dura un año o más, y luego hay que lograr que se registren’’, me señaló Robert Suro, director del Pew Hispanic Center, un instituto de investigaciones no partidista de Washington DC. ``No hay señales de que todo ese entusiasmo que vimos en las marchas de este verano haya resultado en avances políticos concretos’’.

En segundo lugar, las elecciones más reñidas del martes - las que decidirán si el Congreso queda en manos de los republicanos - tendrán lugar en estados donde viven relativamente pocos hispanos. Me refiero a las elecciones por las bancas del Senado en Ohio, Pennsylvania y Tennessee, donde los republicanos están peleando para conservar sus asientos, y donde por consiguiente están gastando la mayor parte de sus fondos para publicidad política. Hay relativamente pocos hispanos en estos estados, por lo cual no serán un factor definitorio.

La excepción será el estado de Nueva Jersey, donde el senador demócrata Bob Menéndez dependerá en gran medida de los votantes hispanos para conservar su banca. Menéndez, un cubano americano, es el único senador demócrata cuya banca está siendo considerada en riesgo por su partido.

‘’Exceptuando el caso de Nueva Jersey, no veo un rol decisivo del voto hispano en estas elecciones’’, dice Sergio Bendixen, un encuestador especializado en el electorado hispano que trabaja mayormente para el Partido Demócrata. ``Las contiendas más disputadas están en estados con pocos votantes hispanos’’.

En tercer lugar, a pesar del continuo aumento de votantes hispanos, la mayoría de los encuestadores no prevén que los hispanos acudan masivamente a las urnas el martes.

‘’Lo que estamos viendo es un nivel de indecisos mucho mayor del habitual entre los hispanos’’, dice John Zogby, director de Zogby International, que conduce encuestas para ambos partidos y para medios como The Miami Herald. ``Cerca del 20 por ciento de los votantes hispanos están indecisos, lo que hace más probable que no vayan a votar’’.

Sin embargo, hay un consenso entre los expertos de que los hispanos serán una fuerza formidable en las elecciones presidenciales del 2008. Entre otros motivos, el bloque de votantes hispanos será mayor que nunca: alcanzará un 10 por ciento de todo el electorado nacional en el 2008, mucho más que el 8.5 por ciento del total que representaron en el 2004, y el 6 por ciento en el 2000.

“Lo que estamos viendo este año puede ser un anticipo del 2008’’, me dijo Zogby, señalando que muchos de los votantes hispanos que habían comenzado a volcarse por el Partido Republicano en los últimos años probablemente no votarán por ese partido el martes. ``Puede que estemos viendo el comienzo de una rebelión de los hispanos contra los republicanos’’.

Mi opinión: estoy de acuerdo. El presidente Bush, que logró un 40 por ciento del voto hispano en el 2004 y rompió el tradicional apoyo masivo de los hispanos por el Partido Demócrata, acaba de tirar por la borda gran parte de lo que ganó su partido entre los hispanos al apoyar el muro fronterizo. Tal como lo comentamos en esta columna el 24 de septiembre, el muro no hará más que empujar a los migrantes a cruzar la frontera por otros cruces más peligrosos.

Todo esto se revertirá en contra de los republicanos en el 2008. Lo más probable es que veamos algo parecido a lo que pasó en California en 1994, cuando el gobernador republicano Pete Wilson apoyó la Propuesta 187 contra los derechos de los migrantes. La Propuesta 187 ganó en 1994. Pero en las presidenciales de 1996, con más tiempo para registrar a los votantes latinos, los demócratas barrieron en California y varios otros estados claves.


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