miércoles, mayo 21, 2008

Sin temor ni favor

Por Luis H. Arthur S. / El Caribe

Energías renovables I


En el simposio del 26 abril del Instituto Politécnico Loyola, el licenciado Fernández Zucco, presidente de la Comisión Nacional de Energía, dijo con cara de resignación que el famoso Reglamento de la Ley 57-07 de Incentivo a las Energías Renovables, que permitiría su puesta en ejecución, y para la elaboración del cual la misma ley les otorgaba 90 días (promulgada el 7 de mayo 2007, esto es hasta el 7 de agosto 2007), estaba listo.

Que la Comisión había cumplido cabalmente con su rol, y que si no se había promulgado no era por irresponsabilidad de esa institución. No identificó de quién o quiénes era.

Sus palabras lucen tener validez, pues tanto el secretario de Industria y Comercio, presidente del Consejo de dicha comisión, como el Presidente que hablaba bonito la prometieron para septiembre cuando el Congreso Internacional de Energía, celebrado en el Hotel Jaragua.

Como chiste de mal gusto, en tiempos en que el petróleo supera los 127 dólares el barril, aquí hemos vivido en fiesta inmersos en la campaña política por la reelección, usando plantas de generación cara para evitar apagones, y sin poder hacer uso de nuestros inmensos recursos energéticos no convencionales.

La campaña política no dio tiempo para bien gobernar, y menos cuando la receta es apretarse el cinturón y crear descontentos irracionales, pero descontentos al fin, entre esa masa de votantes, a la que en vez de darle realidades, le dimos una paleta de caramelo para que piensen que la vida es dulce y que ya los amargores se han ido para siempre.

Hace un par de semanas dije que la CDEEE, despojo jurídico de la CDE, que sus directivos, quizás para no desmeritarse, le niegan la eutanasia con cerca de 1,300 compañeritos, quería que los que produjeran energía eléctrica (Kwh) con nuestro viento, sol y mar, le vendieran sólo a ella, a precio especial, lo que le permitiría algún ingreso para seguir pagando su nómina y sus malos negocios, como los US$5 millones/mes de la Cogentrix.

Ahora me llega otra versión que deseo mañana compartir con ustedes, que sin desvirtuar la primera, trata de justificar por qué la CDEEE pretende que las cosas se hagan diferentes a como dice la ley, y que tienden a darle un diferente contenido a tal actitud, aunque no por corrección de la ley, sino para su beneficio.

luis@arthur.net

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