viernes, mayo 30, 2008

Lo irracional ante la crisis


La crisis mundial y el grave déficit de infraestructuras turísticas indican que lo prudente es invertir cada centavo en fortalecer lo que ya tenemos. es lo lógico, a menos que existan motivos alejados del interés turístico

Por Manuel Quiterio Cedeno / El Caribe

La llegada de visitantes extranjeros creció un 6.3% en los primeros cuatro meses del año en comparación con el 2007. Después de un año malo, esta mejoría se debe al éxito del mercado canadiense, que aportó 39,435 adicionales; y a los Estados Unidos, de donde llegaron 27,653 más que en el 2008.

Estas dos naciones aportaron 67 mil turistas (el 74%) de los 90 mil adicionales que llegaron en comparación con el período enero-abril del año pasado. Llama la atención el comportamiento de Europa. Este mercado decreció un 2.7% el año pasado y en los primeros meses de este año sólo aumentó en un 1.8.

En los últimos años se ha reducido notablemente la participación de los europeos en el flujo turístico hacia el país. En el 2004 (enero-abril) representaron el 40.5% de los turistas recibidos y en el mismo período de 2008 sumaron solamente el 35.5%. En cambio, los norteamericanos, que en el 2004 fueron el 53.3%, este año llegaron al 58.1%.

¿Qué pasa con nuestro producto en el viejo continente, que en los años 90 fue el mercado que sustentó el desarrollo de esta industria? Esto llama más aún la atención, considerando que alrededor del 70% de nuestra oferta hotelera en establecimientos de más de 100 habitaciones pertenece a empresas europeas, principalmente españolas. ¿Qué hacer?

Todas las respuestas ante este tipo de comportamiento son complejas en un escenario global con abundancia de malas noticias para la industria turística, principalmente para países como el nuestro, cuyo turismo depende del transporte aéreo, un sector que se tambalea amenazado por los altos precios del petróleo.

Las crisis se enfrentan con acciones, no con lamentos, pero sí es preocupante que las autoridades turísticas siguen planteando invertir los recursos especializados para el turismo en proyectos que en nada ayudan frente a los problemas actuales.

Un ejemplo son los anunciados planes –aunque no se ha podido obtener ningún documento sobre ellos- para impulsar el turismo en zonas no tradicionales, e invertir en carreteras de montaña.
La crisis mundial y el grave déficit de infraestructuras turísticas indican que lo prudente es invertir cada centavo en fortalecer lo que ya tenemos. Es lo lógico, a menos que existan motivos ocultos alejados del interés turístico.


Manuel Quiterio Cedeño es periodista
mquiterio@cicomnews.com

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