sábado, mayo 31, 2008

Al día

El Nacional, Vespertino Dominicano.

POR JUAN JOSÉ AYUSO
El día de las elecciones, en uno de los amplios salones de una escuela, se dispuso la operación contigua de cinco colegios electorales.

Las autoridades y delegados de cuatro de los cinco primeros dispusieron que unas “semicasetas” de votación, abiertas, de cartón, con una protección de una pieza de quince pulgadas al frente de donde se iba a marcar, estuvieran a diez pasos delante y de frente de ellos, para que el votante pudiera proteger el secreto de su voto.

En uno, la “semicaseta” aparecía de manera que el votante tuviera que hacerlo de espaldas, por lo que los funcionarios de la mesa, delegados y otros votantes podían ver, si querían, por quién votaba el ciudadano.

Uno de los delegados llamó a la atención en ese sentido. El delegado del Partido de la Liberación le respondió que así era como estaba bien. Se le hizo ver que las otras cuatros estaban dispuestas de manera de proteger el secreto del votante. El delegado peledeísta “razonó” entonces que todas las otras estaban colocadas de manera equivocada y que la que se había colocado de manera correcta era la que a ojos de todos lucía al revés.

No se quiso entrar en una discusión con el “sabesolo” del PLD pero una de las primeras personas que votó, en ejercicio de la soberanía de su derecho y de una mínima capacidad de razonamiento, cuando le tocó ir a la “semicaseta”, volteó el mueble, lo colocó como estaban todos los demás y, protegida por el dispositivo, votó en secreto.

Sobra decir que así quedó.

Ese militante o dirigente del PLD, delegado en esa mesa, reprodujo con la suya lo que es la mentalidad de su partido, que lleva a la arrogancia, a la prepotencia y a la convicción de portadores de la única verdad.

Por pura formalidad y para que lo crea quien quiera un puesto público o esté apurado por una deuda y necesite varios millones, el presidente Fernández ha propuesto un gobierno de consenso y con participación de los diferentes elementos de ese consenso.

Con la mentalidad de los peledeístas, que se les conoce desde 1966 y que acentúan en la medida en que usan y abusan del poder absoluto, cualquiera “con dos dedos de frente” sabe que no se sientan a debatirr con quien no esté en los marcos sectarios de su “verdad”.

Así las cosas, y las cosas son así, si el presidente Fernández, para la tercera parte de su nuevo gobierno que empieza en agosto, quiere un gobierno de consenso y con participación de los diferentes factores del consenso, tiene a peledeístas capacitados que no son de su entorno íntimo para integrar con ellos un nuevo gabinete.

El problema es que los socios íntimos del presidente “se fajaron” aunque sólo dos meses de campaña le costaran al erario algo más de tres mil millones de pesos, lo que asegura que el gabinete de agosto será el de agosto de 2004, que fue el mismo de agosto de 1996.

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