miércoles, diciembre 06, 2006

Discurso Leonel Fernández dice y la práctica le desdice

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Otra tomadura de pelo
Comentario Guasábara.editor
Ing. Luís Orlando Díaz Volquez

Nueva vez el Presidente Leonel Fernández del Partido de la Liberación Dominicana juega con el pueblo dominicano al enviar al Congreso un paquetazo fiscal que en nada se corresponde con el discurso que pronunciara el pasado lunes a la nación, donde dijo que las medidas impositivas no afectarían a los pobres.
Por el contrario, su paquetazo es dañino para las clases media y pobre, sobre lo que descarga el peso de su afán por recaudar dinero que no explica en qué gastará.
En una economía que como la nuestra descansa en los carburantes para la producción, que las industrias, por los constantes apagones, operan la mitad de su tiempo con plantas de emergencia; que la producción del campo, sus factorías, tractores y los camiones que traen a la ciudad los productos agrícolas, por igual dependen del gasoil; que el comercio, negocios, colmadones, salones de belleza, talleres, por igual, que se aloje en la cabeza de sus gobernantes gravar los carburantes, conociendo ellos el efecto cascada que producen sobre la economía popular, deja en claro su insensibilidad.
¿Y se atreven a decir que sus impuestos no afectan a los pobres?
Cuando lo que procede es austeridad en el gasto público, que generen ahorros que harían innecesario poner nuevos impuestos al pueblo, como reclaman amplios sectores de la nación. El gobierno responde con otro paquetazo fiscal, el tercero en dos años.
¡Ahh¡ Es que el voraz quiere más dinero. De paso se lleva por delante los incentivos a las empresas instaladas en la frontera, enviándole un mensaje negativo a los inversionistas allí establecidos, como al ingreso de futuras inversiones al país.
A las puertas de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio, DR-CAFTA, el ejecutivo en vez de preocuparse por la competitividad del sector productivo nacional quiere ponerle más impuestos ¿los quiere desaparecer?
No invierte en salud, sector que atraviesa en este gobierno por su peor crisis y encima quiere gravarle un 16 por ciento a los seguros de salud.
El gobierno del PLD no es transparente. Que explique al país, en qué gastó:
RD$56,300 millones que le quitó al contribuyente en dos reformas tributarias. En qué va a gastar los RD$29 mil millones de la nueva reforma que se propone. Y los
RD$15,000 millones provenientes de PETROCARIBE y el Acuerdo de Caracas. En total más de RD$100 millones en tan solo dos años de gobierno.
Actúa al acecha, quiere medidas impositivas discrecionales, que le facilitarían el chantaje de los contribuyente, violando así sus derechos.
¿Qué gobierno este? ¡No procede la reforma tributaria¡ ¡Deje tranquilo al pueblo¡
miércoles, 06 de diciembre de 2006.


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El discurso de Leonel Fernández dice y la práctica le desdice

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Otra tomadura de pelo

Comentario Guasábara.editor

Nueva vez el Presidente Leonel Fernández del Partido de la Liberación Dominicana juega con el pueblo dominicano al enviar al Congreso un paquetazo fiscal que en nada se corresponde con el discurso que pronunciara el pasado lunes a la nación, donde dijo que las medidas impositivas no afectarían a los pobres.

Por el contrario, su paquetazo es dañino para las clases media y pobre, sobre lo que descarga el peso de su afán por recaudar dinero que no explica en qué gastará.

En una economía que como la nuestra descansa en los carburantes para la producción, que las industrias, por los constantes apagones, operan la mitad de su tiempo con plantas de emergencia; que la producción del campo, sus factorías, tractores y los camiones que traen a la ciudad los productos agrícolas, por igual dependen del gasoil; que el comercio, negocios, colmadones, salones de belleza, talleres, por igual, que se aloje en la cabeza de sus gobernantes gravar los carburantes, conociendo ellos el efecto cascada que producen sobre la economía popular, deja en claro su insensibilidad.

¿Y se atreven a decir que sus impuestos no afectan a los pobres?

Cuando lo que procede es austeridad en el gasto público, que generen ahorros que harían innecesario poner nuevos impuestos al pueblo, como reclaman amplios sectores de la nación. El gobierno responde con otro paquetazo fiscal, el tercero en dos años.

¡Ahh¡ Es que el voraz quiere más dinero. De paso se lleva por delante los incentivos a las empresas instaladas en la frontera, enviándole un mensaje negativo a los inversionistas allí establecidos, como al ingreso de futuras inversiones al país.

A las puertas de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio, DR-CAFTA, el ejecutivo en vez de preocuparse por la competitividad del sector productivo nacional quiere ponerle más impuestos ¿los quiere desaparecer?

No invierte en salud, sector que atraviesa en este gobierno por su peor crisis y encima quiere gravarle un 16 por ciento a los seguros de salud.

El gobierno del PLD no es transparente. Que explique al país, en qué gastó:

RD$56,300 millones que le quitó al contribuyente en dos reformas tributarias. En qué va a gastar los RD$29 mil millones de la nueva reforma que se propone. Y los

RD$15,000 millones provenientes de PETROCARIBE y el Acuerdo de Caracas. En total más de RD$100 millones en tan solo dos años de gobierno.

Actúa al acecha, quiere medidas impositivas discrecionales, que le facilitarían el chantaje de los contribuyente, violando así sus derechos.

¿Qué gobierno este? ¡No procede la reforma tributaria¡ ¡Deje tranquilo al pueblo¡

Miércoles, 06 de diciembre de 2006.

Ing. Luis Orlando Díaz Vólquez

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Un consejo a Miguel Vargas



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Julio Cury

-DE ELNACIONAL, MATUTINO DOMINICANO-

Los aspirantes presidenciales de los partidos de oposición deberían renovar sus discursos y esforzarse por no hacer el ridículo, repitiendo críticas manidas que se le vienen endosando a los gobernantes de turno desde que Juan Bosch le disputó el poder a Joaquín Balaguer en 1970. Años van y años vienen, y si algo cambia son los nombres de los candidatos que prometen las mismas recetas para mitigar la pobreza y alcanzar un desarrollo que nunca llega.

Por eficiente que sea la inversión pública, es imposible que en un cuatrienio se resuelvan los múltiples problemas que nos aquejan, toda vez que al margen de su complejidad, los venimos arrastrando durante largas décadas. Y como en la administración de los recursos del Estado no se producen milagros, es claro que quien se venda como redentor para llevarnos en 4 años hasta la proa del desarrollo, se aprovecha de la ingenuidad colectiva, con la esperanza de subrogarse en el régimen de privilegios y canonjías que comporta el Poder. Asesorado por sabe Dios qué genio de lámpara, Miguel Vargas, con quien me unen vínculos de amistad desde 1998, la ha emprendido contra Leonel Fernández, para lo cual se ha valido de reproches que además de no tener nada de novedosos, tienen su origen en el ruinoso legado del gobierno del que él formó parte. En efecto, en días pasados expresó que "los apagones se han triplicado, los pobres siguen pasando hambre y calamidades, y no se vislumbra la grave situación en que se encuentra el país".

Conviene no olvidar que ningún periodo nos castigó con más apagones que el que presidió Hipólito Mejía, a cuya risible decisión de prohibir, mediante decreto, los "apagones financieros", hay que sumar las dos transformaciones al proceso de capitalización de la CDEEE que más distorsionaron el sistema eléctrico: la recompra de las acciones de Unión Fenosa en Edesur y Edenorte, y la firma del acuerdo de Madrid, que al aplicar una onerosa fórmula de precios kw/hora de energía, acentuó el déficit financiero de las distribuidoras y, peor todavía, traspasó tarifas insostenibles a los usuarios. ¿No ha sido acaso la actual administración la que emplazado a los generadores a renegociar las tarifas convenidas por funcionarios del gobierno al que perteneció Miguel?

Por otra parte, sabemos que ninguna responsabilidad de Estado es más importante que la de preservar los equilibrios macroeconómicos, esto es, una fiscalidad sin déficit, estricto control del gasto publico y una moneda estable y libremente convertible. El desajuste de estos tres factores trae inevitablemente consigo la inflación, cuyos efectos suelen ser devastadores para los sectores de menores ingresos. ¿Se nos olvida que los índices inflacionarios registrados durante los años 2002 y 2003 desencadenaron un torrente de dificultades que decretaron la expulsión del poder del PRD? Por tanto, sería cuesta arriba creer que son otras las dificultades que configuran la "situación grave" a la que se refiere Miguel para sumar simpatías a su proyecto político.

¿Que los pobres siguen pasando hambre? Independientemente de que se trata de un problema endémico que se agudizó durante la gestión pasada, la experiencia enseña que cada vez que hemos desvinculado el crecimiento de la masa monetaria circulante al aumento real del PIB, se ha agravado la pobreza nacional. ¿Cómo piensa Miguel pagar el servicio de la deuda, cubrir el déficit cuasifiscal y, a la vez, satisfacer la cascada de dificultades que acosan a nuestros infelices? ¿Contratando nuevos empréstitos para comprometer aún más los ingresos fiscales de los años por venir? Es fácil transferirles a los demás la responsabilidad de las dificultades que nos abaten, pero ¡qué difícil es concebir soluciones!

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Ponencia de Soto Jiménez, Tte. Gral. (r)

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UBI RIVAS

-DE HOY, MATUTINO DOMINICANO-

El 26 de noviembre último, el historiador y presidente de la Fundación V República, mayor general (r) E.N, José Miguel Soto Jiménez, pronunció una magistral conferencia que no fue comentada por ningún medio de comunicación escrita del país, no obstante no tener ni un ápice de desperdicio, pero así somos, somos así.

Solo el semanario Primicías filtró un comentario con la firma de Angel Adriano Reyes que él intituló su primera página con el comentario santiaguense de que Soto Jiménez sería un candidato potencial a la Presidencia de la República en el 2008.

Esto así, porque la conferencia magistral, que algún diario debiera reproducir por su mensaje trascendental, cargado de pesimismo, cierto, pero de gravísimas verdades y acusaciones en relación a la debilidad asombrosa, pasmosa del Estado dominicano respecto a sus graves responsabilidades y retos que le confrontan, le acusan y ante los cuales es innegable que debe responder y acometer con idoneidad, a todas luces, inexistentes.

La conferencia magistral de Soto Jiménez se produjo en el Gran Teatro Cibao, donde no hubo energía curiosamente solo en el área donde el disertante expondría su ponencia, y todo el derredor irradiaba la luz como mediodía sin nubes, suponga el lector por cuales motivaciones aviesas, torvas enanas, simplemente imposibles de impedir.

Soto Jiménez increpó la debilidad institucional y conductual del Estado dominicano para enfrentar y/o superar sus retos troncales, expuso infinidades de verdades de a puño, por demás, de perogrullo, harto conocidas por los conductores del destino nacional de los tres partidos mayoritarios que en vez de soluciones, han profundizado los problemas y sumido en el caos la problemática nacional.

El conferenciante puso en tela de juicio el control del Estado en relación a aspectos tan sensibles y confrontales a diario como organizar la vida en sociedad, seguridad ciudadana, descontrol del monopolio de la violencia, fisurado por bandas de delincuentes y el poder creciente del narcotráfico, interpretando al Estado en situación de sitiado, valga la cacofonía o redundancia, reo de los estamentos delictuales fácticos, en convivencia con segmentos burocráticos del stablisment estatal.

Aludió el disertante la extraña multiplicidad que acogota a los dominicanos hoy de la incapacidad del Estado que nos obliga a disponer a los pudientes, de cisternas, tinacos, inversores, plantas eléctricas, bombas de agua sumergibles, una forzada privatización de los servicios básicos, porque el Estado no tiene solución efectiva a esos servicios esenciales.

Y así se tiene el tupé de hablar de modernidad, de una extensión de Silicon Valley, cuando el 75% de los dominicanos hace sus necesidades en letrinas, un 66% subyace en situación de pobreza (unos seis millones) y un 22% en pobreza extrema (unos dos millones) de diez millones que somos, restando unos menos de dos millones que tienen acceso a la fastuosidad.

En contraste, somos el país que disponemos del mayor número de yipetas. Mercedes Benz, Hummer, BMW y deambulan 32 Lamborgini a un costo de US$250 mil, que causaba el asombro y la risa del anterior embajador de Israel en nuestro país, Elihau López.

Es la “mentira” constitucional de que habla Octavio Paz en relación a 71 años de dictadura democrática en México con el funesto PRI, o el victimado líder liberal colombiano Jorge Eliécer Gaitán (Bogotazo 1948) de dos países, “uno legal y otro real”.

“El Estado, en vez de ser un referente normativo eficaz, es una fuente de incertidumbre para la población”, es decir, una suerte de pirámide invertida, es decir, la antinomia, la ausencia de normas “porque el Estado, débil, no las cumple ni las hace cumplir”, es decir, hay un desideratum nacional. Un caos.

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Danilo y la cuestión del otro

Soy hombre: duro poco y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba: las estrellas escriben.
Sin entender comprendo: también soy escritura y en este mismo instante alguien me deletrea
”. O. Paz


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-JUAN D. COTEZ MORALES-

-DE HOY, MATUTINO DOMINICANO-

La renuncia del licenciado Danilo Medina del cargo de secretario de Estado de la Presidencia, es un hecho político determinado por la alteridad de este laborioso peledeísta que así lo ha decidido como dueño de sus actos.

En la historia de los pueblos, de las instituciones, de las organizaciones políticas y sociales, en los imperios y toda clase de gobiernos, siempre ha estado presente la cuestión del otro cuando se desconoce que ésta no se constituye en una sola dimensión.

Ejemplos: Jesús y Judas; Pablo y Alejandro, el herrero; César y Bruto; Duarte y Santana; Vásquez y Trujillo; Bosch y Jiménez Grullón, y otros; Balaguer y Lora; y finalmente, Leonel Fernández y Danilo Medina, son ejemplos que a través del tiempo vienen ligados por el hilo invisible del yo, el alter-ego o alteridad y el nosotros.

Entre la sumisión al otro y la sumisión del otro hay un tercer punto, que es la neutralidad o indiferencia. En ninguno de los ejemplos indicados existe tal procedencia.

Ortega y Gasset, Zubiri, Aranguren y Pedro Laín Entralgo se dedicaron a resaltar siempre la importancia de la alteridad en la significación de la persona y de la sociedad, a pesar de su contradicción con el humanismo clásico que concibe al hombre como conciencia precisa de libertad y de sí mismo.

Tzevetan Todorov, en La Conquista de América: La cuestión del otro; 1995, nos ilustra bastante con respecto a Hernán Cortés, Bartolomé de las Casas, Colón y Sahagún, y sostiene que “el otro se está por descubrir, pero tiene varios grados, desde el otro como objeto, confundido con el mundo que lo rodea hasta el otro como sujeto, igual al yo, pero diferente de él”.

Evidentemente, Danilo conoce la epifanía del otro cuando tratando de superarse a sí mismo renuncia a su puesto neutro donde solo existe la parodia. Ahora lo invade la alteridad que él mismo ha provocado para que se estacione el nublado que impide que él se imponga como el interlocutor de la pluralidad a que lo invita el propio diálogo que lo haría inevitable.

Octavio Paz lo expresa de esta manera: “El diálogo no es sino una de las formas quizás la más alta de la simpatía cósmica”.

Aquí se refiere al diálogo entre el poeta y su yo: “Siempre hay otro que colabora conmigo. Y en general colabora contradiciéndome. El peligro consiste en que la voz que niega lo que decimos sea tan fuerte que nos calle (...) la espontaneidad está alimentada por el diálogo”.

“Si la imagen del hombre es cambiante, la única certeza que guardamos de sus inevitables mutaciones es su constante interrogación sobre él y sus otros yo. Su apariencia desconoce el estatismo, la reconciliación en la que se resuelve su pluralidad es momentánea. Por ello afirma Paz, el hombre siempre inacabado, solo se completa cuando sale de sí y se inventa, solo seremos nosotros mismos si somos capaces de ser otro, pues nuestra vida es nuestra y de los otros”.

Danilo, el honrado y bueno, ha adquirido conciencia de su individualidad ahora cuando se ha manifestado en él la otredad junto al deseo de encontrar lo perdido antes de que Leonel existiera como Presidente.

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Giuseppe Rímole Martínez, In memorian

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MANUEL NUÑEZ

-DE HOY, MATUTINO DOMINICANO-

Cada año, a comienzos de febrero, un grupo de amigos celebrábamos en la casa del lingüista valenciano Santiago Cabanes, las fiestas de San Blas. La ceremonia consiste en una misa de conmemoración del santo, una recordación de los amigos idos o enfermos, la bendición de las candelas y el cántico del Vitol, Giuseppe Rimoli era un devoto de esas fiestas; me comunicaba sus planes para el próximo San Blas, como si la fiesta fuese parte de un calendario secreto, incrustado en su propia vida. Concluida la misa, entrábamos en las viejas canciones, la música eterna, y terminábamos convidados por una suculenta paella y unas buenas garrafas de vino y hablando de sus nostalgias del candomblé brasileño; de las centellas de un tiempo perdido para siempre. Sin nuestro amigo Giuseppe, fallecido el 7 de noviembre, esta fiesta medieval, nacida en un perdido pueblo de España, no tendrá el mismo sabor. Echaremos de menos sus juicios cargados de explicaciones y menudencias; su talante de caballero chapado a la antigua; su apego a las tradiciones.

Contaba su propia biografía con cierto desdén. Se hizo sociólogo en Brasil, luego quemó parte de sus mejores años, impartiendo docencia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y también en la Pedro Henríquez Ureña; cumplía cabalmente esas obligaciones. Fui testigo de sus desvelos y preocupaciones para satisfacer las necesidades de sus estudiantes, a los que dedicó todo su esfuerzo mental. Le preocupaba, además, la vida del profesor universitario, la suya. Me decía, uno se esfuerza y echa el bofe trabajando y termina ganando menos que una secretaria de indotel. Administraba sus economías con escrupulosidad; lo preveía todo: las medicinas de su madre, las reparaciones de un automóvil que ya se había convertido en un carcamal; las tarjetas y regalos de Navidad; el presupuesto de la supervivencia. Así transcurrió su vida.

Totalmente entregada al servicio de los demás. Y sin embargo era optimista. Muchas veces echábamos duelos dialécticos, él con su confianza en la capacidad de las sociedades para recomponerse, y yo, escéptico, mostrándole con ejemplos que la historia es, esencialmente, trágica. Ningún modelo de sociedad, juzgado con las abstracciones fantasiosas de los izquierdistas, resulta perfecto. El haberse inventado mundos desconectados de la realidad, les ha permitido mantener vivas sus mentiras. A esas conclusiones llegaba después de una embrollada arenga.

Me confesó un día que, como todos los sociólogos de su época, se había dejado seducir por el modelo de las sociedades totalitarias que fascinaron a tantos hombres y mujeres de su generación. Pensaba entonces que para llegar a la suprema felicidad había que importar por piezas o por parte el sistema cubano o chino. Esas creencias se desvanecieron cuando tuvo el contacto con esas realidades. No podía concebir una sociedad sin Dios, fundada en los valores de políticos charlatanes y fantasiosos, sin libertad de asociación, sin libertad de expresión. Desde entonces se convirtió en devoto militante de la democracia en Cuba. Era un auténtico misionero, como si se viese obligado a pagar un tributo por sus antiguas creencias; había hecho muy buenas migas con los católicos cubanos, con el grupo de Osvaldo Payá; conoció en ciernes a las damas de blanco, a Gustavo Arcos y se reunió muchas veces con el grupo Varela. Éramos parte del Comité Pro-Democracia en Cuba. El Comité desapareció, pero Giuseppe siguió yendo a Cuba, conducido por un sentido de solidaridad y de entrega incansable. En el último viaje, sin embargo, fue detenido. Sometido a todos los ultrajes y encerrado en un calabozo completamente desnudo. Tras esta trágica circunstancia, no volvió más; pero siempre tuvo una palabra de aliento para los cubanos. Para Cuba que sufre, la primera palabra...

Comprendió antes que la mayoría de los sociólogos de su generación, que no se le podían traspasar a la República Dominicana los problemas haitianos. Que la mudanza del pueblo haitiano a nuestro país rompía el equilibrio social y político, y ponía en entredicho los resultados históricos de nuestra independencia de 1844. Por esa profunda convicción fue de los fundadores de Unión Nacionalista. Allí estuvimos interpretando el sentimiento de la nación y soportando los insultos zafios de todos los que, por una razón u otra, se habían entregado al servicio de la desnacionalización. El grupo pareció extinguirse, tras el fallecimiento de don Luis Julián Pérez; pero los amigos seguíamos reuniéndonos y fundamos el Comité Dominicano de Solidaridad Internacional con Haití (SIH), de cual fue uno de sus primeros puntales.

Como parte de la Comisión Nacional de Fronteras viajó a las fronteras de Melilla, las líneas divisorias del Marruecos español, para analizar las amenazas y las dificultades de las fronteras entre dos mundos. A poco de llegar, murió su madre Fiordaliza Martínez, la inolvidable doña Fiord de todas sus conversaciones. Quedó devastado. En apenas cuatro meses su salud se deterioró hasta el desenlace fatal de la noche del 6 de noviembre.

Giuseppe Rímoli Martínez era una especie rara. De una puntualidad proverbial, de una honestidad personal extraordinaria, de un patriotismo sin dobleces ni lados flacos. Era de los mejores. Duele tener que decirlo ahora cuando ya no puede escucharnos. Duele tener que expresar este modestísimo homenaje, a él, que nunca supo cuánto lo echaríamos de menos. Nosotros los testigos de una sociedad que se derrumba, tendremos que recordar y recordaremos. A todos aquellos que se comprometieron con la democracia pluralista, con la continuidad histórica de la República Dominicana, tal cual nos fue transmitida desde el pasado, y entre todos a nuestro querido Giuseppe. De este paso breve y tumultuoso por la tierra, quedará su lealtad a la nación

Nuestras vidas son los ríos que van al mar, que es morir, dijo el poeta Manrique. Pero podemos pervivir en los gestos y en las ambiciones si somos capaces de encarnar los sueños y los anhelos de una generación de justos. De ello, atestigua la vida ejemplar de Giuseppe Rímoli.


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"Avalancha" o pequeño Haití, novela de Manuel Matos

Media Naranja
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ANGELA PEÑA

-DE HOY, MATUTINO DOMINICANO-

“La avalancha” es una novela que acaba de publicar el brillante escritor Manuel Matos Moquete. Y como él inserta su narración en ese género, hay que suponer que todas las situaciones y personajes son ficticios por lo que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Sin embargo, al recorrer las páginas de esa obra cuya lectura apasiona hasta consumirla en horas, uno cree que está viviendo parte de la tremenda verdad de la presencia haitiana en Le Petit Haití, ese enorme espacio de los alrededores del Mercado Modelo del que se han apoderado numerosos vecinos del otro lado de la Isla.

Aunque llamados por sus verdaderos nombres están barrios y calles del entorno, las generales de los protagonistas parecen ser invención del acucioso intelectual que de forma tan patética describe características de esa inmigración, aunque lo publicado sea producto de su imaginación primorosa. Hay haitianófilos, racistas descomunales, xenófobos intransigentes, mercaderes de esa mano de obra casi imprescindible en las construcciones, empresarios y militares enriquecidos con el tráfico humano, comerciantes desplazados por los negocios de los extraños, criollas cambiando sus dominicanos por el negro foráneo y hombres como embrujados por la dureza de los glúteos, los senos erectos, la incansable e incondicional entrega a las descargas sexuales de esas morenas que los desquiciaban.

“La Duarte estaba en el Petit Haití. Era una calle repleta de buhoneros que habían atravesado la frontera cargados de ropa, perfume y pedrería barata. La Mella era otra calle también ocupada por haitianos. Había venta de cosméticos y zapatos sin marcas, frituras y chucherías de toda laya desplegados en las esquinas, los zaguanes y en edificios de hoteles convertidos en almacenes improvisados... La Emilio Prud-Homme se había transformado en parte de la misma porquería. La 16 de Agosto y la 30 de Marzo eran también parte de la baratura de todo lo que habitaba en el Petit Haití... La vida nocturna había cambiado. Después de las siete de la noche la población callejera era una calaña infame que hablaba creol... Ahora todo había empeorado. Duarte y Mella nunca lo habían pensado. Tampoco el tímido Benito González. El benemérito don Antonio del Monte y Tejada jamás lo imaginó. Que sus calles pertenecieran a esa inmundicia del Petit Haití”, describe un personaje.

En ese Pequeño Haití de “La Avalancha” había violaciones, atracos, tráfico de todo, negocio de niños, magia, vudú, patuá, decapitaciones, uniones de extranjeros y nativos, camionas, extradición, pintura naif, grajo, hedor, peste, violencia, trabajo honrado, burdeles para pedófilos, tonton-macoute, juegos de azar, vagancia, recuerdos del “chapeo” de 1937, desfiles mortuorios, comedores improvisados, sucios, llenos de polvo y moscas, delitos satánicos, afrodisíacos, sexo... “Cada día nacían en el Petit Haití tres niños por hora, miles por año, en cuartos de hoteluchos y de callejones que rodeaban el Mercado Modelo, en los que por cuarto vivían diez haitianos en hacinamiento y una promiscuidad increíbles... Ninguno de los nacidos conocía el Haití de sus padres o ancestros y no regresaría nunca a esas tierras”, refiere otro. “La avalancha” refleja lo bueno y lo negativo de esa presencia. Matos Moquete retrata a ese Petit Haití que el ingeniero Santillana, principal protagonista, define como “el Bronx haitiano en República Dominicana. Aquí vive una minoría laboriosa de comerciantes y obreros”, aseguraba. Por eso la misteriosa torre que levantaba en la que los albergaba. Mudó a una haitiana que era su trofeo porque él, “habitual fornicador sin bandería de color, sólo exigía una condición, y a ella le sobraba: que fuera joven y dura como el concreto armado. Así le gustaban las mujeres para derribarlas”.

¿Es ficción o verdad lo que se publica en “La Avalancha”? En la primera página dice un Aviso: “Todo lo que se reporta es una leyenda negra sobre el Pequeño Haití, pregonada en la Esquina de M’a Guiselle. Nada es inventado, nada es real...”

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domingo, diciembre 03, 2006

Qué se dice: Dulce y decoroso es.... cobrar

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-DE HOY, MATUTINO DOMINICANO-

Para algunos dominicanos de excepción, como esos señores que acaban de finalizar su trabajo de jueces de la Junta Central Electoral, este país es una delicia por el que vale la pena “sacrificarse”. Aunque no todos estuvieron de campana a campana y por larga vida sirviéndole al Estado, conquistaron el derecho a recibir pensiones que fluctuarán o sobrepasarán los cien mil pesos mensuales con otros beneficios colaterales.

Se suele ser juez electoral por un solo período, en una República en la que el individuo del montón llega a la vejez y a la edad de retiro con arrugas, cansancio, achaques y miseria. Algunos cínicos dirán: al que Dios se lo dé, San Pedro se lo bendiga. Pero tiene que doler el hecho de que, de una u otra forma, las bondades, y hasta el simple trato justo para el ser humano, sigan siendo un asunto de pocos, algo que como sociedad debe hacernos sentir avergonzados. El sistema de seguridad y protección social para todos, incluso para los ancianos, existe desde hace como un siglo en muchas latitudes. Aquí tendremos que seguir esperando que el “Nueva York Chiquito” se ponga grande y nadie sabe cuánto tiempo van a tardar las conquistas sociales ni cuantos “metros” tendrán que ser puestos en movimiento por el subsuelo, antes de que desaparezcan de la superficie las agudas y criminales desigualdades.

¿Premios de consolación?
En el proceso de elección de los nuevos miembros de la Junta Central Electoral ocurrió lo inevitable de que fueran muchos los llamados (más de 200 aspirantes) y pocos los escogidos: apenas 9. La mies era poca; los obreros, muchos. Ahora, algunos excluidos están mostrando su desconsuelo con renuncias a sus posiciones dirigenciales en los partidos Revolucionario Dominicano y Reformista Socialcristiano. Son los casos de Rafael Díaz Filpo, de Licelot Marte de Barrios y de dos familiares de la ex jueza Rafaelina Peralta. Trascendió sin embargo que ha comenzado un intercambio de señales entre cierta oficina del Senado y otra del Palacio Nacional que se estarían poniendo en el asunto de parir un desagravio. Nombres de quienes sonaron para jueces de la Junta están siendo mencionados ahora para el terremoto que se proyecta en la Cámara de Cuentas. Se sabía que tan pronto la Cámara Alta cerrara el expediente del tribunal comicial abriría el del organismo que desde hace algún tiempo está apoltronado en el remozado edificio El Huacalito, aunque los señores allí situados se resistirían a ser pensionados. No es común que la gente quiera soltar las buenas ubres aunque las jubilaciones sean prometedoras.

Don Sigilo anda suelto
El gobierno se ha vuelto sigiloso en algunos aspectos y ha desarrollado, entre bastidores, ciertas gestiones de utilidad para causas importantes. Recientemente los empresarios actuaron como bloque para rechazar el proyecto de reforma fiscal. En respuesta, el oficialismo recurrió entonces al contacto individual con altas figuras del mundo económico en procura de aquiescencias discretas pero de altos calibres. De su lado los jerarcas de la generación eléctrica desairaron, virtualmente, al gobierno que los había invitado a una renegociación de contratos. La reacción del Poder Ejecutivo consistió en aplicar la consigna de “divide y vencerás”, dedicándose a concertar tratos con dos conspicuas entidades privadas de la electricidad que están ya en vías de asumir la instalación de grandes generadores extras de carbón con una inversión considerable de dólares con la que sus competidores locales no contaban. Mientras también, por otra parte, el Leonelismo pretendía ser un poco reservado en sus maniobras reeleccionistas. Lo único es que los afanes por permanecer arriba tienen que salir a flotes en algún momento aunque los que gobiernen afirmen, como quien no quiere la cosa, que la política es “amarga” y “pesarosa”. La prensa no fue formalmente invitada a la concurrida actividad de antier en el hotel Dominican Concorde pero al final sus organizadores propiciaron que la mayúscula reunión de asalariados públicos en horas laborables fuera divulgada a los cuatro vientos.

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Un doble estándar dominicano

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JUAN BOLIVAR DIAZ

-DE HOY, MATUTINO DOMINICANO-

La llamada de atención pública al embajador de Estados Unidos Hans Hertell por parte del gobierno dominicano es una expresión de la hipersensibilidad dominicana cuando se trata el problema de la inmigración haitiana y de un doble estándar, puesto que aplicamos otro rasero en el caso de la también masiva emigración dominicana y latinoamericana hacia esa nación.

Esa hipersensibilidad no es sólo manifiesta en el gobierno, sino también en gran parte de la sociedad dominicana, incluyendo los medios de comunicación que no escatiman calificativos para condenar las políticas norteamericanas de restricción o persecución de inmigrantes, incluyendo el vergonzoso muro en la frontera con México.

Hace varias décadas que el concepto de soberanía nacional se ha reducido en un mundo globalizado, donde los medios de comunicación y el sistema financiero han concretado la aldea global que Marshall Mcluhan auguraba hace medio siglo. La migración, consubstancial a la naturaleza humana y la evolución social, ha roto todas las fronteras, imponiendo una mezcla racial que ningún nacionalismo ni concepto rígido de la soberanía nacional ha podido contener.

Eso lo reconocía el presidente Leonel Fernández en su último discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas cuando dijo que la República Dominicana participa del criterio de que el fenómeno migratorio representa un gran aliado a la causa del desarrollo, pero que en el mundo de hoy hay una contradicción, ya que se promueve la libre circulación de mercancías, capitales y servicios, al tiempo que se establecen rigurosas restricciones a la libre circulación de mano de obra.

Más específicamente nuestro presidente proclamó que "La migración no es ni una invasión de los pobres hacia los países desarrollados ni tampoco una amenaza a la civilización actual. La migración, simple y llanamente, constituye uno de los medios a los cuales siempre han acudido los seres humanos y que se continúan haciendo para alcanzar mayores niveles de bienestar y justicia".

Seguramente que los senadores Arlen Specter y Jeff Sessions, presidente y miembro de la Comisión de Justicia del senado estadounidense, no consideraron un desconocimiento de la soberanía de su país cuando el presidente Fernández y el canciller Carlos Morales Troncoso les hablaron el 16 de abril pasado sobre el proyecto de ley de inmigración que cursaba en el Congreso de Estados Unidos.

Fue precisamente en la casa de Morales Troncoso donde les expresaron la preocupación del gobierno dominicano por la legislación que en esos momentos se debatía en Washington. El canciller declaró públicamente que "se planteó a los congresistas que República Dominicana cuenta con una población numerosa en Estados Unidos, una parte de ella indocumentada, por lo que el gobierno alberga la esperanza de que se apruebe una legislación justa que plantee soluciones favorables".

Que sepamos Estados Unidos tampoco reclamó soberanía cuando el 11 de enero pasado nuestro gobierno suscribió una declaración conjunta, junto a Centroamérica, México y Colombia, en la que según comunicado de nuestra cancillería "se acuerda aplicar medidas conjuntas en defensa de los derechos de los migrantes que trabajan en Estados Unidos, e impulsar acciones para brindarles apoyo en sus propios países".

La declaración planteaba que "debe dársele a todo inmigrante, "sin importar su condición migratoria, la protección plena de sus derechos humanos y la observancia plena de las leyes laborales que les aplican", al tiempo que prometía "promover mecanismos de difusión para dar a conocer a la sociedad estadounidense la importancia de la contribución de los migrantes para la economía de esa nación".

Otro comunicado de la Cancillería, del 2 de mayo pasado, daba cuenta de la participación de don Carlos Morales Troncoso, junto a los cancilleres de otras 7 naciones latinoamericanas y miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, en una mesa redonda en Washington sobre la ley migratoria en discusión.

"Antes de que se comentan iniquidades desastrosas con nuestros inmigrantes indocumentados, residentes precariamente en los Estados Unidos, hay que abocarse a examinar fríamente los pro y los contra de una situación que aporta soluciones y genera no pocos desequilibrios en las dos partes vinculadas a este tema tan complejo, tan importante, y al cual necesariamente hay que buscar una salida justa, sabia y oportuna", planteó allí Morales Troncoso.

Si en algunos de esos pronunciamientos Estados Unidos alegó incursión en sus ámbitos soberanos, no lo supimos. Habría sido confidencial. Por eso la carta pública al embajador Hertell constituye un doble estándar dominicano en materia migratoria. Y dejó claro que sólo en ese ámbito reclamamos soberanía, ya que para nada se aludió a muchas otras expresiones del diplomático sobre problemas dominicanos, incluyendo la corrupción administrativa y la crítica al hecho de que después de 6 años de iniciado el proceso por el PEME, que envuelve a funcionarios del actual gobierno en la malversación de más de mil quinientos millones de pesos, todavía el caso no ha sido conocido en los tribunales.-

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¿Los taínos aún caminan en Quisqueya?

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A Jairo Salcedo Benítez, por su misión de amor.

IGNACIO NOVA

-DE EL LISTIN DIARIO, MATUTINO DOMINICANO-

La bibliografía más creíble establece que a la llegada de los conquistadores europeos en 1492 Quisqueya o Haití estaba poblada por, al menos, medio millón de indígenas. Y que al Nicolás de Ovando dejar el cargo para ser sustituido por el Virrey Diego Colón en 1509 apenas dejó unos 60 mil.

También se afirma que cuando concluyó la denominada “Sublevación del Bahoruco” (1519-1533), coordinada y dirigida por Guarocuya o Enriquillo, la población indígena de La Española oscilaba entre dos mil y cuatro mil.

De esta significativa merma poblacional cuyas causas están en el exterminio, el escape, las hambrunas y los estragos virales e infecciosos, se concluye que los taínos desaparecieron como etnia de la faz de La Española.

Y muchos ponen rostro de absoluto escept icismo cuando se plantea la posibilidad de la supervivencia étnica taína. Lo que explica la soledad de Luna Calderón en su intento por medir el “ADN mitocondrial taíno” en la población nacional.

A falta de estudios antropométricos en la población dominicana, dada la carencia de clasificaciones étnicas en las estadísticas nacionales, el componente indígena local pasó a ser, apenas, color de piel en el espectro del mestizaje racial como oficialmente se ha asumido la dominicanidad.

Sin embargo, gracias al señor Jairo Salcedo Benítez, director Nacional de Obra Indígena de una iglesia que misiona en Sierra Nevada, Santa Marta, Colombia, he tenido acceso a fotos recientes de los miembros arhwacos de su congregación.

Al recibir las fotografías me sorprendió el parentesco con niños, adultos y viejos de uno y otro sexos que a diario podemos ver en las calles dominicanas. La descripción de los indígenas que hicieron Colón y los cronistas, incluyendo a Las Casas y a Fray Ramón Pané, es ligera e insuficiente: no contribuye a formarnos una idea precisa de las características del fenotipo taíno. La escuela tampoco ha contribuido a ello.

Otro factor que jamás apuntaló la formación de esa idea tiene su origen en la gráfica española de la época. Como señala Morbán Laucer, en la representación de los indígenas, más que atender y plasmar la realidad que tenían ante sus ojos, los cronistas gráficos europeos vieron y expresaron a los indígenas a través del conjunto de normas y del canon del Renacimiento. Como resultado nos legaron la imagen del propio hombre europeo en condición de desnudez, como aparece en la pintura del post Renacimiento y del primer barroco: el manierismo.

De manera que a la conciencia histórica nacional no ha fluido la suficiente información gráfico-conceptual sobre los taínos que nos permita forjarnos la imagen ideal, propia de todo concepto, de nuestros ancestros.

El Almirante anotaba en su Diario de Navegación que los primeros habitantes de La Española tenían piel menos oscura que los de otras islas y tierra firme; que su pelo parecía al de los canarios y que su color de piel era “cobrizo”; no canela, ni “morisco”, ni negro: cobrizo, color del cobre.

Este color se ha mantenido. Cuando los inmigrantes, excepto orientales, tocan la isla ya a la segunda o tercera generación, sus descendientes se acercan a este color cobrizo. El color “indio” parecería originarse en las condiciones geofísicas insulares, cuyas influencias en ese color de piel han sido poco estudiadas o medidas.

El punto es que al apreciar estas fotografías que me remiten desde Sierra Nevada, Santa Marta, Colombia, de una comunidad arhwaca que sobrevive pura, reconozco muchos rostros que a diario aprecio en las calles o mediáticamente. Los arhwacos son pequeños, pero los habitantes de Quisqueya, también afirmaron los cronistas, eran de buena estatura: ni grandes ni pequeños. De Guarocuya o Enriquillo se dijo que era ni bonito ni feo y Anacaona es legendaria por su belleza, incluso ante los ojos de los cronistas y españoles.

En la nebulosa formada producto del desdibujo histórico de los rasgos étnicos de los taínos se desdibuja también la identidad, el sentido de pertenencia, el alma nacional.

Si Enriquillo o Guarocuya preservó del exterminio entre 2 y 4 mil indígenas cuando la isla era abandonada por los conquistadores atraídos por el oro de la Tierra Firme, la realidad histórica sugiere que La Sublevación del Bahoruco significó más que un corte en el proceso de exterminio: su reversión a un renacer étnico taíno en condiciones nuevas y más favorables producto de la aculturación indígena que les permitió incorporar la tecnología y modo de vida más sano aprendidos de los conquistadores. Entre estos están: la exterminación de la ceremonia de la cohoba que generaba úlceras y callosidades como sugieren los mitos y escritos de Pané; el aprendizaje de métodos curativos propios de la medicina europea; la transformación del bohío que adopta planta rectangular, incorpora ventanas, apela al uso de tablas de palma en vez de paja, apisona la tierra, aísla las letrinas en el patio...

Factores de alto impacto en la higiene que pudieron expresarse en la extensión del período vital, calculado en unos 30-40 años a la llegada de los conquistadores. Sumemos a esto la ampliación de la base alimenticia, incorporando aves, reses, lácteos y los productos de los nuevos cultivos; el hábito a un trabajo más sostenido y el hecho de que los españoles preservaran a las indígenas, como ocurrió en Jaragua, lo que tendría que desembocar necesariamente en la reproducción mestiza...

Un mito local habla de esta supervivencia de mujeres taínas, aunque en estado selvático, testimonio de los indígenas escapados: las ciguapas. Ha alimentado la cultura nacional en los ámbitos de la tradición oral, la poesía y la plástica. Su modo de vida huraño, guarecidas en cuevas cercanas a los ríos, descuidadas, con el pelo descompuesto, que podían ser vistas en los montes... Referencias que quizás sugieren la existencia de asentamientos taínos ocultos, quizás los que Guarocuya propició en el centro de la Isla, entre La Vega y Azua, en las montañas, en lugares de difícil acceso, poco atractivos para los conquistadores. Y que las Ciguapas tuvieran los pies hacia atrás: ¿afirma su actitud de escape? ¿O que con su pelo estaba tan desarreglado que no se pudiera distinguir entre su frente y sus espaldas? Mito híbrido en fin que a nuestro humilde parecer hace de las mujeres taínas especie de sirenas terrales, las mezcla con las hupias, alude a Maquetaurie Guayaba y nos introduce al mundo arcano de los operitos.

Probables razones para que a 604 años muchos rostros de niños, adultos y ancianos de ambos géneros que percibo o conozco parezcan tan familiares a los que veo en estas fotografías de arhwacos que me remiten desde Sierra Nevada, Santa Marta, Colombia. Ante ellas me siento compelido a proponer que los taínos aún caminan las calles de Quisqueya, más o menos mestizos; más o menos puros, gracias al misterio saltarín de la genética.

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La columna de Miguel Guerrero

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Por Miguel guerrero

-DE EL CARIBE, MATUTINO DOMINICANO-

Debido a la diversidad de su uso, los efectos de las alzas del petróleo han sido traumáticos para el mundo occidental, a contar de octubre de 1973, cuando la OPEP suspendió los suministros a Estados Unidos y aquellos países europeos que habían ayudado a Israel durante la guerra del Iom Kippur.

No obstante, los aumentos que han tenido lugar después en forma cíclica han afectado más fuertemente a las naciones en desarrollo importadoras netas de hidrocarburos que a las naciones altamente industrializadas.

Uno de sus peores efectos ha sido el incremento de la inflación, lo que ha paralizado los esfuerzos de muchas naciones para lograr tasas aceptables de crecimiento económico.

Esto ha incidido negativamente también en la formulación de programas de asistencia social y de desarrollo en la mayoría de los países del Tercer Mundo, que importan buena parte o el total de sus requerimientos energéticos derivados del petróleo.

Los expertos relacionan las consecuencias de estas alzas con la reducción en la demanda de exportación desde las áreas en desarrollo, lo que a su vez ha estimulado rígidas tendencias proteccionistas a lo largo de las últimas décadas en esas naciones.

El alto grado de dependencia de muchos de nuestros países de esas importaciones, ensombrecen sus perspectivas a corto y largo plazos.

Además, existe la amenaza permanente de nuevos incrementos, no siempre determinados por necesidades reales del mercado o las economías de los países del cartel petrolero, sino por razones de índole mayormente políticas, como ha sucedido ya en el pasado.

Aún cuando el alza del petróleo ha estado inspirada en la necesidad de modificar los términos de un intercambio desigual para las naciones productoras de materias primas, es evidente que han sido éstas naciones más pobres las que han cargado con el peso del nuevo desequilibrio que esto llevó al mercado internacional.

Miguel Guerrero es escritor y periodista
mguerrero@mgpr.com.do

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viernes, diciembre 01, 2006

Con los pobres como excusa


En 1996 los ingresos tributarios sumaron $24 mil millones y este año serán unos $180 mil millones. ¿Para qué más dinero? ¿Cada vez que se desborde el gasto, el gobierno cuadrará sus cuentas con más impuestos?

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Por Manuel Quiterio Cedeño

-DE EL CARIBE, MATUTINO DOMINICANO-

Las estrategias del Gobierno para manejar el aumento de impuestos no han logrado su objetivo, y como no da señales concretas de disposición a ajustarse el cinturón, le queda poco margen para maniobras y al parecer acudirá al Congreso apoyado exclusivamente por la mayoría.

Gran prueba para el “danilismo”, por sus demostraciones de que allí es la fuerza más influyente.

Lo primero que hizo el Gobierno fue anunciar en Washington que tendríamos más impuestos por su interés en proponer al FMI como el chico malo del momento por exigir la medida, después pasó a culpar al Congreso y al PRD porque en el 2005 “recortó” los aumentos propuestos y le aprobó menos dinero, ha filtrado a cuenta gotas las “figuras” impositivas que se estudian para crear confusión, decidió “agrandar” el bulto para crear preocupación y después producir alivio con medidas menos fuertes, asustó con el ITEBIS a productos de consumo masivo exentos para después descartarlo y ser “bondadoso” con quienes piden excluir a los pobres y atacar a los ricos.

Además, como la consigna “no más impuestos” unificó al sector empresarial, hace esfuerzos para buscar “arreglos” particulares. Así descartó el impuesto a los ahorros y ganó en banqueros algunos sus escasos aliados.

Pero su principal estrategia es evadir la discusión del planteamiento de fondo del debate que es: en qué gasta el Gobierno sus ingresos. Esto afloró desde septiembre cuando el Conep cuestionó el incremento del 20% en el pago de empleados y el descontrol del gasto público.

La pregunta es ¿para qué quiere el Gobierno más dinero? A pesar de los cuantiosos recursos producidos por los aumentos de impuestos de los últimos 10 años, no avanzamos y crece la percepción de que la ineficiencia, el clientelismo y la corrupción son el barril sin fondo creciente que se traga cada peso recibido.

En 1996 los ingresos tributarios sumaron $24 mil millones y este año serán unos $180 mil millones. Sin contar los miles de millones de préstamos.

En su primer período Leonel Fernández recibió unos $25 mil millones adicionales, Hipólito Mejía unos $65 mil millones y ahora en sus 2 primeros años Fernández terminará con unos $70 mil millones más.

A pesar de estas sumas fabulosas sigue creciendo la pobreza y los problemas. ¿Quién se ocupa del pobre?


Manuel Quiterio Cedeño es periodista
mquiterio@cicomnews.com


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La columna de Miguel Guerrero

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Por Miguel Guerrero

-DE EL CARIBE, MATUTINO DOMINICANO-

Cierto grado de equilibrio en la distribución del ingreso se necesita para mejorar el rostro de la democracia en este país. Aunque se ha avanzado en el campo del ejercicio político y las libertades individuales han podido relativamente afianzarse a medida que se refuerzan las instituciones en que se basa la democracia, miles de niños mueren a causa de una deficiente alimentación por la carencia de medicinas y hospitales y por deficiencias en los servicios básicos.

Una gran parte de la población ve cortadas sus expectativas de progreso con el mismo nacimiento, por la ausencia de oportunidades que no le permiten aspirar siquiera a un cambio mínimo de estatus social.

Son muchos los menesterosos y el nivel de desocupación es increíblemente alto como para que la colectividad dominicana pueda sentirse medianamente satisfecha con la situación de cientos de miles de personas que padecen un nivel de estrechez material inimaginable. Todo lo cual conspira contra la buena imagen de la República.

Por ello he sostenido que uno de los mayores e inaplazables imperativos del momento actual es una lucha decidida contra toda forma de indigencia material y moral en la sociedad.

Por desgracia, los males del subdesarrollo, en todos los órdenes, se han acentuado por efecto de la corrupción que ha arropado el ambiente nacional.

Recursos que pudieron dedicarse en los últimos treinta años a obras y programas en beneficio de la población desposeída fomentaron fortunas personales fabulosas, en detrimento no sólo del erario, sino del desarrollo mismo de la nación.

A despecho de lo que se cree, el problema nacional es de un carácter social tanto como económico. Y esa irrefutable realidad confiere un ángulo todavía más cruel a nuestros alarmantes niveles de pobreza.

Superar ese desequilibrio social es una responsabilidad ineludible que el momento crítico actual impone sin alternativas posibles.


Miguel Guerrero es escritor y periodista
mguerrero@mgpr.com.do

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La política exterior en la llamada confusión democrática

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La Crónica de hoy

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Por: Guillermo Puente Ordorica
Hace días el escritor José Saramago se refirió atinadamente a los tiempos de confusión democrática que vive México en alusión a la actual coyuntura política del país. La transición democrática ocurrida en el 2000 trastocó prácticamente todas las reglas del juego político, y la política exterior no es una excepción. Los actores políticos nacionales no han definido cuáles podrían ser los consensos que debían guiar nuestro proceso de consolidación democrática. Llevado al ámbito externo, la cuestión se centra sobre cuál debe ser la política exterior de un sistema democrático. Pensemos que en una democracia genuina resulta lógico pensar en la ocurrencia de una alternancia de poder cada tanto tiempo, decidida por los electores en las urnas, y en virtud de ello no puede esperarse que la política, sus grandes consensos, debiera definirse cada seis años en México.
La política exterior es parte constitutiva del conjunto de la política nacional. Un proyecto nacional incorpora los dos campos de acción política en la consecución de los intereses nacionales. Por lo tanto, es un instrumento fundamental para la promoción del desarrollo económico, político, cultural y social. Lo anterior lleva a la discusión del funcionamiento del sistema democrático del país, así como del papel que éste percibe debe jugar en el contexto internacional, en su calidad de nación democrática.
¿Puede una política exterior ser democrática? Suele decirse que esa política es asunto de unos cuantos y de poco interés para el público, pero en una época definida o influenciada por el fenómeno de la globalización parece pertinente crear mecanismos para acercar la “cosa pública” al grueso de la gente, al interés del individuo común. Además, los medios de comunicación, particularmente los electrónicos, ayudan a generar una conciencia global y, en esa medida, a que las personas reafirmen a la vez, como arte de un proceso dialéctico, su pertenencia al todo así como su diferencia frente a la otredad si bien en contextos y situaciones poco claras y hasta de incertidumbre, pues los mensajes y los procesos no son uniformes o unidireccionales.
Desde un punto de vista general, en democracia se tiene una sociedad abierta, y la relación entre gobernantes y gobernados es entendida como el Estado al servicio de los ciudadanos y no al revés, pero en sentido estricto cuando el individuo vota no está decidiendo el contenido de las decisiones políticas. Igualmente, el hecho de escoger representantes mediante elecciones no puede interpretarse como si los individuos elaboraran las leyes; tampoco libres por que hayan querido las leyes aprobadas por los representantes. Extendido el argumento a cuestiones internacionales, es por ello deseable que la definición de los intereses nacionales y de política exterior se diera a partir de una discusión ciudadana; entre actores políticos en busca de acuerdos y consensos. El proceso que lleva a la adopción de una decisión de política exterior dentro del marco de un sistema democrático, en el que existe una variedad de actores (partidos políticos, grupos de presión, opinión pública), debe ser producto de ese ejercicio.
Algunos expertos sostienen que “el estudio de la política exterior nunca puede limitarse a sus manifestaciones internacionales, sino que debe incluir el estudio de las estructuras y de las tendencias de la vida política interna, que constituye, en cierta forma, la `cara oculta´ de la política exterior.” Se dice con frecuencia, que ningún gobierno pierde electoralmente el poder por las decisiones que adopta en materia de política exterior, aunque éstas sean percibidas como negativas por el conjunto de una sociedad, al menos al nivel de algunos sectores de la opinión pública y de los grupos opositores. Los últimos seis años parecieran ilustrar esta aseveración.
No es exagerado pensar que la progresiva complejidad de los escenarios en los que deben tomarse decisiones de política internacional es cada vez más determinante en la relación de costo-beneficio tanto para los dirigentes como para la estabilidad del sistema político de una nación determinada. Los procesos globales no obedecen, ni consideran, las estructuras y necesidades locales no obstante que las determinan o impactan en el mejor de los casos.
Las relaciones internacionales en la globalización son complejas y de difícil manejo para los gobiernos y, por lo tanto, subsisten numerosas interpretaciones de un mismo fenómeno al interior de una sociedad en particular, al igual que propician circunstancias cambiantes que en ocasiones escapan a los mecanismos de representación tradicional de la democracia (partidos políticos, gobierno, instituciones), pero que tienen un impacto en las formas de hacer política exterior. Así, es fundamental que los actores políticos trabajen en la definición de mínimos acuerdos a partir de la necesidad de responder a la interrogante de ¿qué país queremos y hacia dónde queremos ir? más allá de las coyunturas políticas sexenales en beneficio de los ciudadanos y con el claro objetivo de consolidar nuestro sistema democrático de una vez por todas.
bides.blogspot.com

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